‘Zinaída Hippius, poemas elegidos’, el cuarto título de Mitades de una gota, la colección de poesía de Somos Libros

Edición bilingüe (ruso / castellano) prologada por Marta Rebón, traducida por Jorge Ferrer y Ernesto Hernández Busto, y con documentos manuscritos de la poeta.

La escritora y poeta Zinaída Hippius (Beliov, 1869 – París, 1945) era conocida como la “musa del cambio de siglo”. Encontró en la escritura el canal idóneo para expresar sus ideas hasta convertirse en una de las representantes más conocidas de la Edad de Plata y una figura clave del simbolismo ruso.

Si la actividad literaria de Hippius fue prolífica, su actitud vital no dejaba indiferente a quien la conocía. Sus versos son una muestra de las incertidumbres humanas y de la eterna batalla que todos libramos en solitario para encontrar nuestro lugar.

“Tened cuidado con la belleza del mal”

“Los años pasan, pero el corazón no muta”

Extracto del prólogo de Marta Rebón ‘Nostalgia de lo que no está en este mundo’:

«Si se me permitiera viajar en el tiempo a un momento de la historia de la ciudad más premeditada del mundo, escogería sin dudarlo los años fin de siècle —en plena efervescencia, propia de un cambio de época, que alumbró tantas sensibilidades originales—, en los que Hippius despejó el cielo para que brillara la constelación de la Edad de Plata rusa. De repente, se obró lo que Víktor Shklovski llamó la “resurrección de la palabra”, que pasaba por recuperar —utilizando el mismo campo semántico— su dimensión sagrada, algo inherente a la condición logocéntrica y mesiánica de la cultura rusa.

 Ojalá que en esa visita anacrónica me abrieran las puertas a una de las veladas en la Casa Muruzi, entre cuyos asistentes figuraban escritores, filósofos, artistas y clérigos que debatían sobre el renacer espiritual de los rusos, y pudiera así observar de cerca a Hippius, la llamativa anfitriona de ojos verdes con enigmática sonrisa de Mona Lisa, que no dejaba indiferente a nadie. No solo desplegaba sus ansias de libertad en la métrica, los motivos y las imágenes de sus poemas que nacían de su interior, como una plegaria, sino que entendía que la originalidad también se debía manifestar por fuera, como la propia creación lírica que, según expresó Konstantín Balmont, no es sino “música interior expresada externamente en una sucesión rítmica de palabras”. Porque para los simbolistas, la vida era una lucha de contrarios y solo a través del arte se podía tender un puente que nos conectara con la realidad trascendente. Cada verso debía tener el poder de una iluminación que, por unos instantes, salvaran esa distancia y aplacaran la nostalgia de lo que “no está en este mundo”.»

Poema traducido por Jorge Ferrer y Ernesto Hernández Busto:

КОНЕЦ

Огонь под золою дышал незаметней,
Последняя искра, дрожа, угасала,
На небе весеннем заря догорала,
И был пред тобою я всё безответней,
Я слушал без слов, как любовь умирала.
Я ведал душой, навсегда покоренной,
Что слов я твоих не постигну случайных,
Как ты не поймешь моих радостей тайных,
И, чуждая вечно всему, что бездонно,
Зари в небесах не увидишь бескрайных.
Мне было не грустно, мне было не больно,
Я думал о том, как ты много хотела,
И мало свершила, и мало посмела;
Я думал о том, как в душе моей вольно,
О том, что заря в небесах — догорела…

Final

La llama palpitaba bajo tanta ceniza,
trémula, se apagaba, la última de las chispas,
así como en el cielo primaveral ardía
el alba, yo, ante ti, sin encontrar palabras,
escuchaba en silencio la muerte del amor.
Y mi alma para siempre rendida se sabía
capaz de retener tus palabras al vuelo,
así como no entiendes mis alegrías secretas,
y siempre tan ajena a las cosas etéreas,
ignoras en el cielo las inmensas auroras.
No vino la tristeza, ni me venció el dolor,
pensaba en el tamaño de aquello que quisiste,
en qué poco lograste y lo poco que osaste;
Pensaba en las ventajas de mi espíritu libre,
y en los cielos la aurora, tras consumirse… ardía.

Sobre la colección Mitades de una gota:

La colección Mitades de una gota nace con la vocación de rescatar voces poéticas femeninas del pasado que siguen vigentes, tanto por el contenido de sus versos como por los ideales y valores a los que las autoras elegidas fueron fieles a lo largo de sus vidas. “La poesía es un intento de aproximación a lo absoluto por medio de los símbolos” escribió Juan Ramon Jiménez, por ello cada título de Mitades de una gota ofrece una selección de poemas, acompañada de una nota biográfica sobre la autora, un prólogo, y de fotografías y documentos manuscritos de cada una de ellas.

La edición es bilingüe en el caso de que la lengua de las poetas no sea el castellano. De esta manera, cada volumen nos permite acercarnos a unas creadoras muy distintas entre sí, pero con algunos aspectos en común: todas nuestras poetas fueron valientes, desafiantes, amaron la literatura y utilizaron las palabras y la poesía como un vehículo para sacudir sus respectivas circunstancias.

Desde Somos Libros hemos creado esta colección con una mezcla de ilusión y respeto enormes hacia las poetas que pretendemos recuperar, y también por la poesía, porque creemos en lo que apuntó Aristóteles de que “la poesía es más profunda y filosófica que la historia”. La colección que arrancó con los poemas de Marceline Desbordes-Valmore, Concha Méndez y Antonia Pozzi sigue con los versos de Zinaída Hippius.